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17 - EN LAS PROFUNDIDADES

 

EN LAS PROFUNDIDADES

 

En el abismo de mi mente,

me sumerjo a bucear

sin bombonas de oxígeno,

a ver qué puedo encontrar.

 

Lo que encuentro no me gusta,

no me identifico con ello;

es una doctrina ajena

impuesta a degüello.

 

Inyectada en mis venas

desde mi tierna infancia,

a través de palabras e imágenes

que prometen abundancia.

 

Y que ocultan la carencia,

además con alevosía,

de cualquier moralidad,

que la ética conferiría.

 

Bastante necesaria

en esta sociedad,

sin objetivo claro

que se deja malguiar.

 

Deslumbrada por el destello

que emite el oropel

hábilmente mostrado

desde la torre de Babel.

 

Torre que se mantiene

por los siglos igual;

pasan por ella los cuerpos,

pero el pensamiento sigue igual.

 

Irremediablemente seducido

por la erótica del poder,

filosofía absurda

que me cuesta entender.

 

Aunque en sus brazos caigo

una y otra vez,

intento zafarme de ellos

con todo mi ser.

 

Reconozco que es difícil,

terrible disyuntiva,

en la que cualquier verdad

se vuelve utopía.

 

La avaricia no ayuda,

tampoco la ambición,

pero es inevitable

soñar con ser el ganador.

 

Sin premio ni recompensa

obtenida por ganar,

solo la falsa creencia

de ser especial.

  

La realidad es otra

disfrazada así sin más,

que no nos conviene

ni molestarnos en mirar.

 

Si miramos, vemos;

si vemos, conocemos;

si conocemos, sabemos;

y si sabemos, crecemos.

 

Aunque nos podemos torcer,

que también es crecimiento,

y por mucho que nos digan,

no andamos eligiendo.

 

Ya lo hicieron por nosotros

y nos hemos de conformar.

Solo nos queda el ladrido,

lo único que no se pueden llevar.


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