Ir al contenido principal

PALABRAS OSCURAS II

 PALABRAS OSCURAS

II

He leído a muchos poetas

a muchos literatos,

a muchos periodistas;

ninguno son yo.

Tengo mi propio estilo,

mi propia personalidad,

no digo que sea mejor ni peor;

pero ninguno son yo.

He abrazado vaivenes

de sufrimiento.

Me he escondido

de mis propios sentimientos.

He descendido

a varios infiernos buscando

aprender lo que ya soy,

solo por el hecho de sentirme inferior;

nadie sois yo.

Jamás me voy a sentir culpable

por no ser como nadie.

Nadie debería sentirse así.

El autor que te gusta a ti

no es mejor que el que me gusta a mí.

El libro que tu lees

no es mejor que el que yo leo.

No eres nadie que le importe a mi sueño

mientras intentes que me arrastre por el suelo.

No vampirizarás mi energía nunca más.

Yo disfruto de mi propia oscuridad, es mía.

By Coronado Smith


Comentarios

Entradas populares de este blog

08 - ABRAZADO A LAS SOMBRAS

  ABRAZADO A LAS SOMBRAS   Miré dentro de mi mente a ver si algo era real. Cien mil estrellas se apagan y no vuelven a brillar.   Bajo el sauce marchito, el claro del bosque cerró, atrapando en su jaula a la risa, que convertida en tristeza creció.   Sinuoso sendero perdido Que a caminante ingenuo cautivó, dulce pajarillo herido convertido por fuerza en halcón.   Seguidor taciturno del miedo, sombra crepuscular del amor; herido en mil batallas, de ninguna salí ganador.   Busco una capa de sombras donde poder ocultar la luz de esa estrella que solo yo veo brillar.

#coronadianphilosophy0000001

  #coronadianphilosophy Queda inaugurada mi nueva sección de fin de semana. Ni que decir tiene que es provocativa, irreverente, ácida y sobre todo genial, que para eso es mía.

100 - CONCURSANDO

  CONCURSANDO   Aconteció una mañana sin saber por qué; puede que estuviese dormido, o que no durmiese bien.   Me remojé la cara, me preparé el café y encendí la caja tonta, que ahora es interné.   No sé si es zapping , o se dice navegar ; de estas frases modernas nunca me voy a enterar.   El caso es que un anuncio llamó mi atención: «¡Concurso de poesía, premio para el ganador!».   Con mi mejor estilo y mi mejor disposición, todo mi teclado se llenó de amor.   Al prójimo, por supuesto, por supuesto que no; amor a la remuneración para sufragar mi pasión.   Disfracé mi hipocresía de cinismo radiante y, diccionario en mano, me puse a contar consonantes.   Todo me quedó perfecto, una auténtica baguet, artificial como la vida misma, sopa de sobre vendida como consomé.   Busqué bellas palabras que pudiesen motivar, y omití todas aquellas que pudieran mol...