DIVAGACIONES POÉTRICAS DE UNO QUE NO SABE PRÓLOGO El suelo se abre en espiral bajo mis pies y sus fauces intentan absorberme, unas garras invisibles me arañan el alma intentando arrancármela. Mi conciencia vaga, como en una nebulosa intentando encontrar un asidero que le arroje luz. La verdad es que me gustaría ser más sociable, pero no me sale natural. Mis intentos chocan una y otra vez con la reticencia ajena a darme una oportunidad para así no tener que sacrificar ni un ápice de sus egos que están por las nubes. Yo cuando estoy alegre; lo estoy y cuando estoy triste también lo estoy; si me cabreo, se me nota, no tengo cara de escaparate, aunque eso no quiere decir que no haya intentado nunca ponerla. La cordura se me hace inasequible, la falta de ella está en el cenit de su espiral en una lejanía que hace casi imposible su sola visualización. Las sensaciones de desamparo intelectual me asaltan incansablemente, por mucha resistencia que oponga siempre vuelve a la carga,...
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